La Biencuidada
El fuego que vive en ti
El problema no es que te falte fuego.
Lo tienes.
La cuestión es…
Cómo te hablas cuando no llegas.
Cómo te empujas cuando ya estás cansada.
Cómo te exiges cuando la agenda está llena.
No es lo que haces. Es cómo te sostienes mientras lo haces. Un fuego, si lo dejas solo… se apaga.
Si lo fuerzas demasiado… se descontrola. Pero cuando está bien cuidado, se mantiene. Da calor y luz, pero no arrasa con todo.
La Biencuidada
El fuego que vive en ti
El problema no es que te falte fuego.
Lo tienes.
La cuestión es…
Cómo te hablas cuando no llegas.
Cómo te empujas cuando ya estás cansada.
Cómo te exiges cuando la agenda está llena.
No es lo que haces. Es cómo te sostienes mientras lo haces. Un fuego, si lo dejas solo… se apaga.
Si lo fuerzas demasiado… se descontrola. Pero cuando está bien cuidado, se mantiene. Da calor y luz, pero no arrasa con todo.
Hoy quiero contarte la historia de una emprendedora
Después de leerla quizás veas más claro que, aunque estés en un mal momento, no hace falta quemarse ni pasar por eso sola.
Había una vez una mujer que creía que podía con todo. La llamaremos la fueguito arco iris porque su mejor amiga le decía que era como un arco iris.
Llevaba siete años emprendiendo, le encantaba su trabajo, pero como toda emprendedora había pasado buenos y malos momentos. Días de muchas dudas e incertidumbres.
Quería avanzar, pero estaba estancada y no sabía por qué.
Así que, desesperada, pagó una gran cantidad de dinero a una mentora. Salió mal, muy mal. En lugar de ganar confianza, la perdió toda. Empezó a dudar de su criterio, de su trabajo, de si realmente valía la pena seguir. Hasta pensó en abandonar su proyecto. No sabía por dónde tirar.
Hasta que un día Mónica le comentó que iba a lanzar una mentoría grupal online, le habló de la autocompasión. Sintió curiosidad. Además, confíaba en ella. Se apuntó a “La Biencuidada”.
Según pasaban las sesiones e iba poniendo en práctica las herramientas que Mónica les comentaba, fue notando cambios.
Poco a poco, pero profundos.
Empezó a poner límites a sus clientes y a su familia, aprendió a descansar de verdad. Pero sobre todo, comenzó a sentir un amor enorme por su propio ser y por todos los seres del mundo.
Esa sensación interna de agradecimiento le acompañaba en todo momento y le hacía sentirse plena, aunque pasasen cosas…
En cada sesión se sintió verdaderamente escuchada, comprendida y apoyada. Nunca juzgada.
Y esto fue lo que le hizo ir cogiendo confianza en sí misma y empezar a lograr algunas de sus metas profesionales. Como llegar a empresas más grandes, y no sentirse pequeña ante ellas, ni ante nadie.
Asumió, por fin, su valía.
Esta historia no es la mía, la mía te la cuento más abajo
Este relato es real (la escribió ella misma) y similar a la de otras mujeres fueguito que han ido sumándose a La Biencuidada.
Cada una llega con su fuego. A veces alguien se lo ha apagado y aparece la tristeza y la culpa. Otras es que está demasiado encendido y es la ansiedad y el estrés los que le comen la salud.
Todas ellas tienen algo en común: nadie les enseñó a quererse de verdad, de forma incondicional. Sin que importe la mirada externa, los aplausos por los éxitos o las críticas por los fracasos.
Y por eso, cuando llegan a La Biencuidada y se encuentran con otros fueguitos que hablan de sus cosas, la mayoría se siente tan identificada.
Para mí cuidarse no es mazarse en el gym, ni controlar hasta la última caloría de lo que comes, ni siquiera dormir 8 horas al día.
Para mí Biencuidarse es practicar el bienquererse y el buentrato, tanto para ti como para el resto de humanos. Es cuidar tu propio fuego para que pueda dar calor también al resto.
Y por eso este próximo trimestre nos vamos a dedicar a sostener este fuego que ya eres. Seremos un círculo de fueguitos, del que tendré el honor de ser La guardiana del fuego.
¿Quién es la Guardiana del Fuego?
Soy Mónica Cambra, y a mí también me apagaron el fuego. Pero yo me quemé tanto que enfermé.
Y no es necesario llegar a estos extremos. Durante estos 15 años acompañando procesos terapéuticos lo he corroborado.
Por eso creé La Biencuidada, para que las mujeres aprendamos a biencuidarnos, porque el buentrato comienza primero en nosotras.
Quiero estar a tu lado en este proceso. Para que puedas ver lo que a veces no se puede ver cuando estás dentro y sostener contigo lo que aparezca.
Cuidar ese fuego contigo.
No desde fuera.
Desde dentro del proceso.
De eso va este trimestre de La Biencuidada.
De sostener tu fuego sin apagarlo y sin quemarte en el intento. Con mi guía cuidaremos que así sea.
En otras ediciones han pasado cosas como estas:
Una mujer que siempre terminaba el día agotada… empezó a notar cuándo parar antes de llegar al límite.
Otra que sentía que tenía que poder con todo… empezó a pedir ayuda sin sentirse culpable.
Y una que vivía en automático… empezó a darse cuenta de lo mal que se hablaba a sí misma.
No son cambios grandes desde fuera.
Pero por dentro… lo cambian todo.
Cada mujer tiene una vida distinta, pero con algo en común:
No quieren apagarse para sostenerlo todo. Y por eso llegan a La Biencuidada.
¿Qué incluye La Biencuidada?
Seis encuentros quincenales en directo (Zoom)
Acceso al grupo privado de Telegram para compartir y sostenerte
Prácticas y recursos para integrar entre sesiones
1 consulta personalizada por WhatsApp
El precio es de 300 € (+ IVA)
Empezamos a mediados de abril.
Las plazas son limitadas porque el grupo es pequeño para poder cuidar de verdad el proceso.
Hay otra forma de sostener y avivar tu fuego. Más amable. Menos solitaria.
Estaré encantada de acompañarte.